3 abr. 2014

Cómo Conocí A Vuestra Madre y luego arruiné la serie



ATENCIÓN. ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS QUE DESVELAN EL FINAL DE LA SERIE.

Tras nueve temporadas, Cómo Conocí A Vuestra Madre se despide de sus seguidores. Han sido muchos años de capítulos para el recuerdo (y otros que mejor olvidar) y momentos televisivos que ya forman parte de la cultura popular. Pero esta despedida, lejos de ser un cariñoso punto y final para sus seguidores, ha sido más bien un final agridulce e incluso para muchos decepcionante (donde me incluyo). El final es, ni más ni menos, un ir y venir de tortazos al espectador donde los personajes, tras 9 temporadas evolucionando, terminan tirando por el suelo dicha evolución para dar un final precipitado, mal planteado y que lejos de sorprender, destruye el pilar donde se apoyaba toda la historia de la serie. Pero vayamos por partes.

El final

Finalmente, el romanticón de Ted Mosby encuentra el amor de su vida, tiene hijos y se casa con ella (en ese orden además) La Madre es todo lo que Ted (y los espectadores) esperábamos de ella. Es el igual de Ted en versión femenina y nos ha bastado con una temporada para que nos encariñáramos con ella. Sin embargo, la última escena de la serie es Ted pidiendo salir a Robin. Toda la historia que Ted narra a sus hijos donde les cuenta cómo conoció a su ya difunta madre es un pretexto para que una vez termine la historia, vaya en busca de Robin. Por lo tanto, el título de la serie ya es un falso reclamo. La Madre no pinta absolutamente nada en el final de la serie. No nos está contando cómo conoció a Tracy McConnell (el nombre de la Madre, el cual es finalmente desvelado) si no que nos cuenta la relación entre Ted y Robin.

La Madre

La madre no es más que un Macguffin, un cebo, un elemento sin la mayor importancia en la serie, lo cual supone un engaño a los espectadores, que tras 9 temporadas esperando el encuentro entre los dos personajes, queda relevado a un segundo plano para darnos un final en el cual maltrata la figura de Tracy. Su muerte, nada justificada (pero que ya nos olíamos tras ver el capítulo de la última temporada, Vesuvius) hubiera sido válida para darle a la serie un final trágico y hubiera sido aceptable, pero no, su muerte es un pretexto para que el viudo Ted Mosby pueda rehacer su vida con tía Robin. El último capítulo nos muestra cómo Ted y Tracy se conocen, en la famosa estación de tren bajo la lluvia, con la presencia del famoso paraguas amarillo, otro de los iconos de la serie y donde en una conversación entre ambos se cierran varias tramas de la serie (el paraguas, la fiesta de San Patricio…) y finalmente Ted abandona su intención de irse a Chicago para intentar conquistarla, cosa que logra. Pero, una vez desvelados los cabos sueltos de la serie, comienzan los despropósitos, comenzando por la relación entre Barney y Robin


La boda, Barney y Robin

Una temporada entera para mostrarnos la boda entre Barney y Robin. Una temporada cargada de absurdos y tediosos episodios de relleno con apenas unos cuantos momentos donde avanza la trama. Seamos sinceros, las últimas temporadas estaban bajando mucho el listón. Si muchos continuamos viéndola no fue por Ted, el cual se fue convirtiendo en un llorón que rozaba el patetismo y la pedantería, la seguimos principalmente por conocer a la Madre y por el personaje de Barney, el cual se convirtió poco a poco en el protagonista de la serie. Nos interesaba más su relación con Robin que la trama en sí. Una vez la pareja finalmente se vuelven a juntar y deciden casarse, encontramos a una pareja ideal. Dos personajes independientes pero que juntos forman un dúo perfecto. Entonces, para qué una temporada narrando su boda, si luego en 5 minutos se busca su divorcio? El cual además es absurdo, ponen de excusa la exitosa carrera de Robin como motivo de un divorcio el cual los guionistas han inventado a la desesperada. Imperdonable. Barney conquista a Robin, renuncia a todo lo que lo hacía ser el mejor personaje de la serie: su Playbook, su Bro Code, su carácter mujeriego… le despojaron de todo lo que era, pero a cambio nos mostraron la otra cara de Barney. Y cuando logramos aceptar al “nuevo” Stinson, de golpe y porrazo humillan al personaje, el cual se queda solo, sin Robin, sin su anterior personalidad y con una hija sacada de la manga como recurso desesperado para intentar darle a Barney una razón para ser feliz, la cual no cuela. Por otro lado está Robin. Hasta casi el momento de su enlace con Barney duda si el amor de su vida es Ted, y es el mismo Mosby quien le dice que ya no volverá a haber nada entre ellos. Se cerraba así la eterna trama de amor entre los dos personajes. Robin le dice de huir de la boda juntos, y Ted, tras años intentando conquistarla, descarta la idea, pues ha madurado. Si tras llevar varias temporadas haciéndonos ver que la relación entre ellos es imposible, darnos ese final es insultar a la inteligencia del espectador. Robin, es otro personaje maltratado, la cual recurre a Ted como segundo plato tras su frustrado matrimonio (y viceversa), todo eso tras 2 o 3 episodios donde se nos asegura que su relación es agua pasada. 

  
Marshall y Lily

La eterna pareja, el matrimonio perfecto, los dos personajes más constantes de la serie y el tipo de relación que Ted quiere con una mujer. Quizás el dúo es el que menos ha sufrido durante la serie, quitando de pequeños momentos, como su primera ruptura y la discusión en esta última temporada. Sin embargo, el personaje de Lily nos deja preguntas sin resolver. Qué es de su carrera profesional? Se supone que pasan un año en Italia donde Lily cumple su sueño, pero no se menciona nada respecto a él. Sólo sabemos que el matrimonio termina con 3 hijos. Así que nos quedamos con la duda de si Lily termina la serie cumpliendo su sueño profesional o siendo una frustrada ama de casa que cría a sus 3 hijos. De Marshall sí que se nos cuenta que termina siendo abogado en una empresa multinacional, algo que él odia, pero al final cumple su sueño y se transforma en un importante juez. Al menos uno de los dos realiza su sueño. Pero si volvemos a Lily, vemos como se cumplen sus temores y el grupo de amigos se disuelve, dejándola a ella sin su verdadera familia, sus amigos. La vemos llorar en la noche de Halloween viendo partir a Robin, la cual no vuelve a ver durante años, todo eso sirve para añadir más drama a la serie, viendo cómo el grupo se desmiembra y únicamente se reúne para las grandes ocasiones, mostrando cómo hasta las más sólidas amistades pueden ser rotas por el paso del tiempo y que nada es eterno.

Volviendo al final

Regresamos a la trama del final de la serie. A través de escenas avanzamos a momentos en el futuro. Ted cuenta a sus hijos cómo permanece junto a Tracy hasta el final. Cuando ésta muere (y ni siquiera se nos muestra una despedida, simplemente a Ted leyendo junto a ella en una cama del hospital, donde pasa su enfermedad no especificada) Ted se queda viudo y pasan 6 años hasta que decide contarles a sus dos hijos, Luke y Penny cómo la conoció. Tras terminar el relato (que dura las 9 temporadas) sus hijos le hacen ver que lo que les está contando es su relación con su tía Robin y le animan a que la llame y le pida salir (vamos, que hasta los hijos se dan cuenta que la madre no pinta nada en el relato de su padre) Pero Ted no la llama y opta por lo predecible, correr hacia su casa bajo la lluvia, hacer que ésta se asome a la ventana para mostrarle el otro icono de la serie, la trompeta azul y emular la primera temporada y la escena casi idéntica a modo de homenaje. Qué consiguen con esto los guionistas, Craig Thomas y Carter Bays, además de estropear el final de la serie? Intentar sin éxito alguno convertir a Ted y Robin en los Ross y Rachel de una nueva generación. Sobra hacer comparaciones entre Friends, la sitcom por excelencia y HIMYM, ya que se han contrapuesto en multitud de ocasiones, pero intentar emular un final como el de Friends (con Rachel volviendo en el último momento a los brazos de Ross y cerrando su romance tras 10 temporadas con la duda de si acabarían juntos) no funciona en este caso y más cuando ya hemos conocido a la Madre y nos ha encantado, y más aún cuando la relación entre Robin y Barney convencía a la audiencia. 

  
En resumen, final rebuscado, mal planteado y concebido tan deprisa que destruye todos los cimientos de la serie. 9 temporadas que se van al traste por un final que únicamente gusta a sus creadores y a unos pocos espectadores. Una serie que empezó fresca, incluso original en su planteamiento y que se fue desgastando con temporadas flojas y con una novena que nos fue desilusionando y aburriendo pero que se pudo haberse salvado con este doble episodio, el cual terminó de matar a una serie que agonizaba y pedía su final a gritos. Sí, nos ha regalado momentos inolvidables y elementos que ahora son parte de la historia televisiva (apuesta de bofetadas, el Hombre Desnudo) y expresiones que ya forman parte de nuestro vocabulario: “Conoces a Ted?” “Suit Up!” “Legend… (wait for it) Dary!” Pero también nos ha ofrecido un final que constará en la historia de la televisión como un ejemplo de cómo no acabar una serie.

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