15 abr. 2011

Doce hombres sin piedad

No os asustéis. No me ha invadido la fiebre "gafapastil" que aparece de vez en cuando en nuestra sociedad. No me voy a poner a ver cine checo de autor... con todo respeto a los que lo hagan.

Estoy metido en un curso de libre elección de la Universidad y nos han puesto una película para estudiar los roles de los componentes de un grupo de trabajo. Hablamos de una cinta de 1957 en blanco y negro dirigida por Sidney Lumet y protagonizada, entre otros, por Henry Fonda. En la película se nos plantea la situación de un niño que es acusado de asesinar a su padre. Se convoca un jurado popular compuesto por doce hombres (por la época no podíamos esperar otra cosa) que deciden la culpabilidad o inocencia del acusado. Entre los doce se observa un crisol de formas de pensar, de actuar y de sistema de valores conforma una muestra representativa de la sociedad de entonces y, quizá, me atrevería a decir a la actual con las adaptaciones pertinentes. Se podría considerar también como una crítica al sistema penal estadounidense que pone de manifiesto la escasa fiabilidad del jurado popular debido a las distintas motivaciones y prejuicios que tenemos los civiles no formados en estos menesteres.

No es una película que os cambie la vida y tampoco os resultará espectacular ni inolvidable dado que ni el tema ni los medios técnicos dan para más. Sin embargo os permite pasar un rato agradable y entretenido. Al fin y al cabo la crítica tiene una opinión bastante buena ella.

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